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Abstract
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En el mundo contemporáneo, marcado cada vez más por desigualdades, confinamientos y restricciones de movilidad, nos insta analizar fenómenos relacionados con las fronteras, sean políticas, geográficas, simbólicas, sociales, psicológicas o virtuales, que controlan cuerpos y regulan vidas. Dichos fenómenos se encuentran presentes en las fronteras internas y externas de muchos países latinoamericanos. En esta ponencia nos referiremos a situar algunos proyectos que se nutren y retroalimentan de diversos discursos, acciones y posibilidades simbólicas, en zonas intersticiales (de espacio y tiempo) caracterizadas por oposiciones antonímicas, como centro/periferia, superioridad/inferioridad o riqueza/pobreza. Estos proyectos se nombran como arte de frontera, comprendiendo como tal, aquél que procura reconocer y replantear cualquier tipo de límite. Se realiza por artistas que enfocan su interés en espacios impregnados de violencia, incomprensión, conflictos, diferencias, resentimientos y malentendidos. Para analizar este acontecer seleccionamos las fronteras nacionales e intraurbanas pertenecientes a las ciudades de Tijuana (México) y Salvador de Bahía (Brasil). Citaremos artivistas que están atentos a los acontecimientos (políticos, territoriales, sociales, culturales, etc.) y comprometidos en evidenciar una visión crítica de las fronteras. Argumentamos que el arte bajo este enfoque, cuestiona circunstancial y performáticamente los bordes visibles e invisibles, para crear intersticios que generen irrupciones, debates y oportunidades. Este debate va adquiriendo importancia y nuevas dimensiones ante la actual crisis global, ya que la pandemia produce impactos diferenciados, que agudizan las desigualdades estructurales y restringen las movilidades en el espacio público. Por lo tanto percibimos que nos encontramos inmersas en nuevos límites, donde el arte de frontera puede coadyuvar a crear intersticios que engendren estrategias de resistencia, subversión e insurrección creativa.